
En las abcisas vemos los gastos en salud por persona (sumados gastos privados y públicos). En las ordenadas, la mortalidad infantil. La idea es representar de alguna manera el nivel de atención de los distintos sistemas de salud. No digo que el nivel de atención signifique menor mortalidad infantil, pero pienso que debe haber una razonable correlación entre ambos, y de hecho es un índice muy utilizado con ese propósito.
Cada círculo representa un país. El área de cada uno representa la población y su color el grupo de ingreso (ver arriba a la derecha)
Todos los datos corresponden a estadísticas del año 2005.
He marcado algunos países representativos frente al resto, semitransparentes. A la izquierda, en el medio, tenemos los sistemas mixtos latinoamericanos. Todos se caracterizan por un bajo nivel de gastos en salud por persona (menos de 500 dólares anuales), y también un nivel medio de mortalidad infantil, con Chile en el mejor posicionamiento y Venezuela en el peor. Algo más abajo, el sistema cubano socialista, con un nivel de gastos incluso menor que los anteriores (excepto por el caso de Venezuela), si bien con una tasa de mortalidad infantil también algo mejor que Chile. Es comprensible para un estado que ha concentrado su publicidad política en la salud, y por lo tanto, sus escasos recursos en dicha área. Sin embargo, es precisamente la mayor escasez de los recursos lo que hace que comparativamente el sistema cubano, fuera de los números absolutos, sea bastante más costoso de lo que la gráfica representa.
Abajo, hacia el medio y la derecha, con mejores índices de mortalidad infantil y gastos en salud muy superiores, desde 5 a 13 veces la media del grupo anterior, tenemos los sistemas de salud de la mayor parte de los países del primer mundo: básicamente Europa y Japón. Todos estos se basan en un modelo de salud esencialmente público, en las variantes de hospitales privados, con sistemas fuertemente regulados y con seguros estatales de salud, o directamente atención pública [2]. Dado el amplio espectro del índice de gastos y estrecha variación de la mortalidad, la gráfica sugiere una disparidad en la eficiencia del sistema de salud de este grupo. Por ejemplo, en un extremo encontramos países como Andorra, con una eficiencia costos/beneficios muy grande, ya que logra un buen nivel de atención a un costo relativamente bajo en comparación con el resto. Y en el otro extremo países como Noruega que, perteneciendo al famoso modelo nórdico, sin embargo la sociedad gasta más del doble que en el caso de Andorra con una calidad de atención similar. Otro país del modelo nórdico, Suecia, tiene un posicionamiento mejor, si bien aproximadamente 40% más costoso que el de Andorra.
Es un interesante dato que los defensores del sistema de salud nórdico deberían tener muy en cuenta. Resulta que el sistema no es tan eficiente en términos costos/beneficios como sin embargo les gusta difundir. Y eso sólo comparándolo con modelos similares, pues todavía falta la mejor parte.
En el extremo derecho, con el sistema de salud más costoso del mundo, y sin embargo una calidad de atención muy criticada, que además se refleja en el índice de mortalidad muy similar a la de Cuba (incluso algo peor), tenemos a EEUU. El sistema americano se caracteriza por una atención esencialmente privada, pero monopolizada por las corporaciones médicas que por medio del otorgamiento de licencias no permite la libre competencia en el área (por supuesto, algo que no puede hacer sin la anuencia y aparato de coerción del estado), por sistemas de seguros de salud básicamente estatales, y por fuertes regulaciones de toda clase [1].
El fenómeno del escaso nivel de la atención médica y su costo, y la existencia de un significativo sector de la sociedad que no puede acceder a la salud en EEUU ha sido tomado como argumento en favor del modelo europeo, que logra mejores atenciones, más universales, y a un costo menor.
Sin embargo, hay un país que aún no he considerado en el análisis y lo dejé para el final a propósito. Se encuentra en la esquina inferior izquierda. Si bien en el sistema de salud de Singapur --con una población de 4.5 millones, similar a la de Noruega-- el estado está presente por medio de un nivel básico de subsidios y ciertas regulaciones, se basa en no afectar el incentivo individual, y el grueso del sistema consiste en la atención privada, seguros privados, la libre competencia en ambas áreas, y el financiamiento privado individual (75%) [3,4]. Resultado? los mejores niveles de atención médica del mundo según diferentes organizaciones internacionales de salud, incluyendo a la OMS, la menor tasa de mortalidad infantil del mundo (junto con Andorra e Islandia, y tres veces menos que Cuba), una de las mayores longevidades del mundo, y todo con sólo el doble de gastos del sector latinoamericano, y la tercera parte del costo promedio de los sistemas europeos (dos veces y media menos que Andorra, cinco veces menos que Islandia, tres veces y media menos que Suecia)
Proyeccion
En la siguiente gráfica comparo la evolución de los índices para los casos europeos, EEUU, y Singapur, desde 2001 al 2005, año que corresponde a las estadísticas de la primer gráfica(*). No necesito explicar lo que muestra la gráfica.

Saquen sus conclusiones.
Fuentes:
[1] How Medical Boards Nationalized Health Care
[2] European Observatory on Health Systems and Policies
[3] Singapore's Health Care System
[4] The Singapore Model
Fuentes de datos estadísticos de los índices de la gráfica:
Mortalidad infantil (por debajo de 5 años de edad):
Inter-agency Group for Child Mortality Estimation (IGME) www.childmortality.org
Gastos en salud por persona:
Banco Mundial.
Notas:
(*) La base de datos de Gapminder no tiene cifras más actuales para los gastos en salud, y esta estadística empezó a tomarse en el 2001