Monday, August 31, 2009

El liberalismo en Japón

Desde su apertura al mundo, a mediados del siglo XIX, la historia de Japón ha sido exclusividad de la doctrina del liberalismo económico y podríamos decir que es el gran testimonio de su éxito. Apertura comercial, bajos impuestos, libre competencia, estado pequeño, orden jurídico emulado de las grandes potencias europeas, bajo gasto del estado (excepto en su período imperial, hasta el fin de la segunda guerra mundial). Todo lo que el latinoamericano medio y la izquierda de estas latitudes denomina peyorativamente como neoliberalismo, el demoníaco sistema generador de pobreza.

Sin embargo, Japón, con escasos recursos naturales y un territorio muy pequeño, en pocas décadas desde el fin del sistema feudal del shogunato, mediante las reformas liberales se convirtió en una potencia industrial a la par de las occidentales; la primer gran potencia de oriente. A tal punto que en las primeras grandes guerras en las que se vió envuelto, en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, venció nada menos que a dos gigantes: China, con un ejército enorme pero muy lejos de la capacidad del moderno ejército japonés, y Rusia, una de las grandes potencias militares de occidente.

El militarismo que surgió luego de estas victorias, y que culminó con la derrota en la segunda guerra mundial, dejó la economía japonesa destrozada. Sin embargo, Japón volvió a surgir de los escombros de la guerra llevando aún más lejos las políticas liberales, partiendo de condiciones económicas inferiores a las que presentaba cualquier nación de América Latina. Repasemos: un país con escaso territorio y recursos naturales, y destruído por la guerra. Y actualmente japón es la segunda economía mundial, después de EEUU, y por encima de la comunidad económica europea.

Tal es el grado de desarrollo de Japón que nuestras economías jamás alcanzaron las cifras de bienestar económico que japón "sufrió" en cada una de sus crisis económicas, incluyendo la última, por supuesto. Está entre los países con salarios más altos del mundo, los mejores niveles de educación y capacitación, los más bajos niveles de desempleo, las tasas de mortalidad más bajas, la esperanza de vida más alta, las ciudades más seguras con los más bajos índices de criminalidad, los servicios privados de mayor calidad a bajo costo (los servicios públicos parecen tener muchos problemas)

Y nada de esto se consiguió con proteccionismo, con monopolios públicos, con concejos de salarios, con plan ceibal, con plan de emergencia, con altos impuestos, y con la eterna discusión sobre la lucha de clases a la que poderosos sectores de la sociedad nos tienen sometido, que parece que sueñan con la pobreza, mediocridad y autoritarismo de las repúblicas bananeras de Cuba o Venezuela. Sino todo lo contrario.

Tal es así que hasta los conceptos de izquierda y derecha son totalmente distintos en la potencia económica de oriente. Este fin de semana, ganó el partido demócrata en japón, definido allá como de centro o centro izquierda, luego de más de medio siglo de gobierno ininterrumpido del partido liberal, definido como la derecha. Y ya he leído y escuchado unos cuántos comentarios, cuándo no, de personajes de la izquierda uruguaya y latinoamericana, intentando sacar rédito de la situación. «Ganó la izquierda en Japón! hasta los japoneses huyen del neoliberalismo!»

Típico, ya que la mística de izquierda en estas latitudes le llama con ese denominador peyorativo a cualquier cosa que sea distinto a ellos. La idea es asociar toda idea contraria con la corrupción o con la dictadura. De esta manera se ahorran análisis y argumentos. Sólo basta el contenido emocional de la palabra para neutralizar en el imaginario social todo lo que amenace cierta forma de pensar. Además ignorando totalmente lo que en realidad es el liberalismo. Si bien esa ignorancia no es sólo cosa de la izquierda, aunque es allí donde más se manifiesta.

Le recomiendo al lector que siga el link y revise las bases políticas y filosóficas del partido demócrata japonés en su página web. Pero aquí les voy a transcribir y traducir algunos de los pasajes más interesantes:

«We now present our policy to the people_taxpayers, consumers, citizens_and ask for your judgment, and call on you to work with us.»

(«Presentamos ahora nuestra política a los contribuyentes, consumidores y cuidadanos, solicitamos su opinión y lo llamamos a usted a trabajar con nosotros»)

Notar ya que el plan se dirige a los contribuyentes, algo que jamás se hace aquí, y menos en términos de respeto. Allá los contribuyentes son considerados con derechos y se intenta que paguen lo menos posible, de hecho los impuestos son muy inferiores a los de acá. Se los reconoce y respeta como quienes sostienen al estado. Acá el contribuyente es el ser malo y egoísta al que hay que quitarle lo que "le sobra", lo que "no utiliza" o "no necesita", para gastarlo en el "bien común" mediante un estado "solidario" que dirige "noblemente" los recursos expropiados.

«We shall restructure the centralized government from the perspective of devolution toward citizens, markets, and local governments...»

(«Restructuraremos el gobierno centralizado en el sentido de la devolución hacia los ciudadanos, mercados y gobiernos locales...»)

«We shall streamline the role of the central government and limit its role to areas which affect the foundations of the state and people_s lives_namely, foreign relations and defense, the establishment and surveillance of rules as in the judiciary, and a national minimum for living standards as in pensions. In other areas, basic local governments most familiar to residents shall realize flexible, speedy, and responsive politics and administration by making their own decisions about provision of services.»

(«Racionalizaremos el rol del gobierno central y lo limitaremos a areas que afectan los fundamentos del estado y la vida de la gente, es decir, relaciones exteriores y defensa, establecimiento y vigilancia de las leyes tanto como en la justicia, y en los estandar minimos nacionales de vida como en las pensiones. En otras áreas, los gobiernos locales, más familiarizados con los residentes establecerán políticas y administraciones flexibles, rápidas y responsables tomando sus propias decisiones sobre la provisión de servicios»)

«We shall bring about a system in which the corporate and civic sectors achieve independence from the bureaucracy and operate as the center of society.»

(«Instauraremos un sistema en el cual los sectores civiles y corporativos alcancen independencia de la burocracia y operarán como el centro de la sociedad»)

«We shall reform the bidding system to cut the cost of each project. With our legislation to strengthen Diet oversight of public works, Diet members will be able to reconsider both unnecessary long-term plans and inefficiencies arising from piecemeal construction by the fiscal year.»

(«Reformaremos el sistema de licitaciones para recortar los costos de cada proyecto. Con nuestra legislación para fortalecer el control de la legislatura sobre las obras públicas, los miembros de la legislatura podrán reconsiderar tanto planes innecesarios de largo plazo como las ineficiencias que surgen de las construcciones graduales durante el año fiscal»)

«We shall limit the national government_s role to large projects necessary for the nation_s livelihood»

(«Limitaremos el rol del gobierno nacional a los grandes proyectos necesarios para el sustento de la nación»)

«We shall reform the economic structure along free market principles of individual responsibility and free will.»

(«Reformaremos la estructura económica en dirección de los principios del libre mercado, la responsabilidad individual y la libre voluntad»)

«We shall create a set of tax and market incentives for venture businesses and entrepreneurs.»

(«Crearemos un conjunto de incentivos fiscales y de mercado para los negocios y emprendimientos de riesgo»)

«We shall free the financial industry from arbitrary government discretion. In principle, financial institutions must compete on the basis of individual responsibility and market principles.»

(«Liberaremos la industria financiera de la discreción arbitraria del gobierno. En principio, las instituciones financieras deben competir en la base de la responsabilidad individual y los principios del mercado»)

«We shall shift policy incentives from possession to use of land. We shall encourage effective use of land by easing regulations on transactions and activating the land market.»

(«Debemos redirigir las políticas de incentivos desde la posesión al uso de la tierra. Alentaremos el uso eficiente de la tierra flexibilizando las regulaciones sobre las transacciones y activando el mercado de tierras»)

En otros pasajes se mencionan algunas regulaciones e intervenciones. También propuestas interesantes de protección del medio ambiente, y muchas cosas más. Pero los fundamentos, la base de la economía japonesa, el libre mercado, los bajos costos del estado, la apertura al mundo, no se discuten. Al contrario, por lo que dicen las bases políticas parece que el gobierno del partido liberal se ha excedido en gastos, regulaciones y concentración del poder central, y se busca reducir todo eso.

¿Tiene acaso todo esto algún parentezco con el progresismo latinoamericano o el socialismo del siglo XXI? Incluso a la derecha de nuestros países les falta una enorme dosis de liberalismo para alcanzar la de la izquierda japonesa.

Los japoneses tienen muy claro cómo llegaron a donde llegaron. Y están a décadas por delante nuestro, por delante de las trasnochadas discusiones y obstáculos impuestos por los sectores más retrógrados de nuestras sociedades que nos condenan al estancamiento. De acuerdo a esas doctrinas Japón debería ser un país subdesarrollado, pobre, explotado y con amplios sectores marginados.

Sin embargo, he ahí Japón. Con todas sus limitaciones naturales, siendo la segunda economía más grande del mundo y uno de los países que gozan del mejor bienestar de su sociedad, no sólo económica sino culturalmente.

Tuesday, August 25, 2009

El mundo al revés

Parafraseando al nefasto escritor uruguayo, estamos en un mundo al revés. Al principal responsable de la crisis en EEUU, Ben Bernanke, el presidente de la reserva federal, se le reconoce su papel en...la recuperación de EEUU de la crisis! Y se lo confirma en su cargo. Y hasta se dan el lujo de considerarlo un experto en crisis económicas.

Veamos, ¿qué hizo la Reserva Federal? Reducir y reducir cada pocos meses su tasa de interés con el propósito de aumentar la oferta de crédito hasta alcanzar una irrisoria tasa del 0.25%. ¿y cómo respondía el mercado? cayendo cada vez más y más. En efecto, es que lo único que se aumenta es el volumen de dinero verde. Es decir, papel o cifras electrónicas. Pero no capital real, no recursos prestables, no ahorros de la sociedad. La recuperación, en cambio, llegó con la billonaria transferencia de recursos del fisco, proveniente de la enorme capacidad de ahorro de los ciudadanos en la economía más grande del mundo, hacia los agujeros negros de su sistema financiero enfermo.

Pero el mundo al revés no termina acá. Resulta que este descomunal salvataje fue utilizado en los discursos anticapitalistas como prueba del fin del mercado libre, del fracaso del laissez faire y del capitalismo. Si, esos mismos discursos anticapitalistas, pretendiendo demostrar la necesidad de la intervención del estado, son los que precisamente están defendiendo al sistema financiero enfermo de la acción purgadora del mercado libre. Ese mismo mercado libre que, de haberlo dejado actuar, sin intervención del estado, lo hubiera eliminado en favor de un sistema financiero más sano, como pasa con toda empresa que da pérdidas.

Pero no, los gobiernos protegieron al sistema financiero enfermo, y los acólitos del anticapitalismo aplaudieron la medida.

¿que era necesario el rescate sino la economía global se hundía? La economía mundial se estaba hundiendo como consecuencia de las medidas de la reserva federal, del banco europeo, de los bancos asiáticos, inflando cada vez más la enfermedad en lugar de permitir que sucumbiera a las fuerzas del mercado. Y con estas medidas, el sistema financiero enfermo sigue vivo, y no se está haciendo otra cosa que allanar el camino a la próxima crisis global. Las perspectivas no han cambiado, a pesar de la confianza a corto plazo. La inflación dolarizada mundial continúa creciendo, el dólar se sigue devaluando, Y es posible que la próxima crisis tarde menos en llegar que en otras ocasiones, mientras el mainstream sigue creyendo ciegamente en las teorías de Keynes.

Pero hay aún más en el mundo al revés. Los mismos discursos que hablan contra el sistema financiero global pero al mismo tiempo aplauden su salvataje, son los primeros que llevaron agua a su cauce pretendiendo demostrar lo acertado de las medidas económicas en sus propios países, diferentes, alternativos, al capitalismo, y sin embargo son las sociedades que están sufriendo la crisis más que cualquier otro. Sin ahorros, sin nadie que quiera invertir en sus países como consecuencia de la inseguridad jurídica impuesta por gobiernos autoritarios, con desempleo creciente, con inflación de dos cifras, devaluación, tomando nuevas medidas expropiatorias ante cada nuevo desastre, lo único que logran es tirar al pozo negro de sus economías cada vez más ahorros (los que se salvan van a parar al exterior) y establecen las causas del próximo desastre. Esos mismos gobiernos que abundan en críticas al capitalismo, pero que necesitan que ese mismo capitalismo sea salvado porque es su principal cliente de la venta de sus recursos naturales, son los de los países que de todas formas se dirigen, lamentablemente, a la quiebra. Y entre estos países incluyo, por su importancia económica, tanto a Argentina como a Venezuela, y los países satélite (bolivia, ecuador, nicaragua).

Y es que ni siquiera el enorme caudal de petrodólares del dictador venezolano puede hacer algo frente a semejante destrucción y fuga de capital. Tal vez pocos lo sepan, ya que por estas latitudes sólo llegan los discursos grandilocuentes de Chávez, y sus más notorios atropellos a la libertad. Pero Venezuela sufre una escalada de inflación, de desempleo, de devaluación (el dólar oficial está a 2.15 bolívares, mientras que el dólar en el mercado negro triplica actualmente ese valor, algo increíble teniendo en cuenta que el dólar se debilita a nivel mundial), de fuga de capitales y dólares hacia el exterior, de la fuga constante de cerebros y gente con ahorros hacia Europa o Miami, que se los llevan para montar su negocio en otro lado. Y de la creciente importación de bienes dado que lo único que produce venezuela en cantidades suficientes para sostener la demanda interna es petróleo. Todo lo demás debe importarlo, ya que el aparato productivo venezolano ya no existe. Las rentas del petróleo han disminuido considerablemente. Y aún así, la proporción del petróleo en el PBI venezolano ha aumentado.

Mientras el régimen responsabiliza a los antipatriotas, a los que se van, a los que especulan, a los que se llevan los dólares para afuera, a los enemigos del pueblo, al imperialismo, a Colombia, o a cualquier nuevo fantasma salido de la imaginación del mesías, de todo lo que está pasando en Venezuela, su economía se desmorona. Los discursos no sirven para sostener una economía. Y ya no alcanzan tampoco las rentas petroleras. Con un barril a la mitad de precio de su pico máximo, con un dólar de todas formas devaluado y con menor poder de compra, el gobierno venezolano está por aprobar medidas que van a reducir considerablemente sus reservas internacionales, tan sólo para lanzarlos a un agujero negro ya imposible de tapar.

Sí, las venas están abiertas, pero esta vez es el socialismo del siglo XXI el que clava sus colmillos. Ese es el mundo al revés. El mundo que escritores tan nefastos como Galeano han buscado toda su vida. Y lo han conseguido. Ahí lo tienen. Háganse cargo.

Sunday, August 16, 2009

Los usurpadores de la democracia

El tema es de enorme actualidad e importancia, y quienes hayan seguido últimamente mi blog saben que ha sido el principal en mis posts más recientes (ver la serie de artículos bajo la etiqueta Democracia). Por eso, y para contribuir más al tema, copio un artículo muy bueno, del blog de uno de mis colegas, Alberto Medina Mendez.




Una repetida fórmula avanza en América Latina. Ha nacido una casta de usurpadores de la democracia. Su recorrido se reitera en cada país, con rigurosa precisión.

Los patéticos gobiernos demagógicos que supimos conseguir en el pasado, han sido el caldo de cultivo ideal para la aparición de estos modernos líderes mesiánicos que combinan su perfil autoritario con un discurso populista, una inteligente perversidad y ese hipócrita fervor democrático que los delata en forma inconfundible.

La democracia es la herramienta imprescindible que utilizan para ejecutar su proyecto. Se trata de declararse amantes de ella y al ejercerla, sentar las bases de su propio aniquilamiento. La voluntad popular es el medio para quitarle libertades a la gente, acumular poder, destruir la república y quedarse con todo a su paso.

El camino lo conocemos, promesas populistas, mucho de demagogia y predecibles triunfos electorales. Con altos niveles de popularidad queda allanado el camino para implementar la segunda fase del plan. Reformar la Constitución, la Carta Magna, para sentar las bases de un reeleccionismo indefinido, un presidencialismo eterno que limite a los otros poderes de la república, a los que someterá en forma directa o indirecta.

A partir de ahí, todo es un juego de niños. Con la suma del poder público, vendrá la etapa del sojuzgamiento. Una reelección primero, otra después, dando pasos graduales pero firmes, para concentrar el poder institucional, amedrentar a los adversarios, para cerrarle todas las puertas de acceso al poder y acallarlos de cualquier modo.

Será tiempo entonces del periodo expropiador, el de estatizar progresivamente, exacerbando el espíritu nacionalista, demonizando a los extranjeros, y concentrando la propiedad en manos del Estado para minimizar el espacio para la propiedad privada.

La idea es poner de rodillas a la sociedad para ir por todo. Quieren el poder, las propiedades, la libertad y la conciencia de la gente. Para esa etapa tendrán que eliminar derechos esenciales, dominar los medios de comunicación y establecer un control policial sobre los individuos, creando para ello, enemigos artificiales que justifiquen cada avance sobre esas libertades.

Estos líderes populistas, para construir ese sueño, requieren de un instrumento que lo han encontrado en la democracia. Pero es en realidad ESA forma, tan particular de concebirla, esa que aceptamos mansamente, respetando una regla falsa, la que les permite a estos apropiadores del sistema, avanzar en su proyecto.

Es que en América Latina ha crecido desproporcionadamente una creencia que no resiste análisis alguno. Estos déspotas han construido un modo de interpretar los principios de la democracia que se sostiene sobre la base de que todo lo que decide una mayoría debe ser aceptado por la minoría. Una concepción casi aritmética de un valor superior. Han convertido una filosofía que posibilita la convivencia en sociedad, en una mera fórmula matemática, donde los más aplastan a los menos.

Así, el que gana impone, y el que pierde se somete. Esa lógica electoral, otorga derechos. Cada vez que triunfa, puede hacer lo que se le antoje, y esto incluye el derecho a destruir el sistema y vulnerar sus principios fundacionales en el proceso.

Es que en nuestras tierras, mucha gente cree genuinamente que de eso se trata la democracia. Han comprado la idea de que cada compulsa electoral es algo así como una disputa deportiva, en la que hay que pasar a la siguiente fase.

La democracia es un sistema de convivencia pacífica, donde la ciudadanía delega en manos de algunos pocos un poder que le resulta propio. El poder sigue siendo ciudadano. Por eso, los circunstanciales líderes deben entender que están a préstamo, de paso, solo de paso. Pronto serán historia, y si hacen las cosas razonablemente bien, podrán aspirar a dejar una huella para las generaciones futuras, tal vez un legado.

Las dictaduras actuales han decidido no tomar el histórico camino de la revolución cubana. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y la propia Honduras, de la mano de sus nuevos caudillos, han tomado un recorrido más perverso, menos frontal, sustancialmente más hipócrita y retorcido. Ya no precisan de las armas, ni de la guerrilla en su sentido histórico. Ahora han elegido disfrazarse detrás de los ropajes de la democracia. Un sistema en el que no creen, que detestan, pero que les viene bien para dominar por etapas y con un programa pergeñado al detalle, quitando una a una las libertades a la sociedad.

La democracia no es la caricatura que estos dictadores en potencia nos ofrecen. La democracia preserva a las minorías, respeta las libertades individuales, construye sobre consensos, garantiza la diversidad y el pensamiento diferente y jamás trabajaría para limitar su esencia, sino, en todo caso, para hacerla más transparente, más ciudadana.

Estos dictadores, seguirán intentando convencernos, que cada elección ganada otorga derechos para imponer. Para perpetrar su objetivo necesitan de una sociedad capaz de creer ese cuento, de jugar ese juego, del enemigo irreal que justifica la concentración de poder. Pero también requiere de una sociedad descomprometida, la de los individuos que creen que la política es tarea de otros y que no vale la pena participar.

Los apropiadores de la democracia conocen las reglas, saben que con un poco de mística en sus filas y la apatía de una comunidad que los avala con su apoyo o su silencio, pueden dar los primeros pasos de este camino. Muchos países ya han avanzado bastante en esto. Otros se encuentran recorriendo ese sendero con diverso éxito. Lo grave es que el plan trazado no se detiene, van por más y la gente sigue creyendo que esto de la democracia es un juego infantil que no gravita demasiado en sus vidas.

Es tiempo de despertarse. Estos dictadores vienen por nosotros. Son inteligentes y perversos. Pero deben servirse de esta democracia como el nuevo instrumento que han hallado para ejecutar su proyecto. Necesitan una democracia débil, una república anémica y una sociedad resignada, capaz de buscar en esos Mesías la solución a sus problemas. Ellos avanzan, pero en su propósito, somos los mismos ciudadanos los que construimos los pilares de su recorrido.

Muchos pequeños dictadores pululan por nuestras geografías. La imperfecta democracia que hemos construido tímidamente, alberga a demasiados personajes como estos. Aprender a identificarlos es una tarea que bien vale la pena. Es tiempo de cuidarse de los usurpadores de la democracia.

(A. Medina Mendez)

Thursday, August 13, 2009

Para la hinchada

Tenía que hablar de esto, después de leer y escuchar en tantos lados que acá en Uruguay el estado uruguayo debería hacer lo mismo que se hizo en Argentina: comprar los derechos de transmisión del fútbol para que se pueda ver en la televisión abierta.

Que la acción del gobierno argentino fue un movimiento para la hinchada, para recuperar la popularidad perdida, no hay duda. Pero no es eso lo importante. Lo importante está en otro lado.

Empieza a ser importante que el gobierno argentino haya intentado expropiar al campo con impuestos descomunales con la demagógica y nada creíble justificación de que con ese dinero se iban a construir escuelas y alimentar a los niños, y sin embargo se gasta 600 millones de dólares en salvar a la AFA por su mala administración. ¿Cómo? ¿es más importante el fútbol que los niños? Si había plata para construir escuelas y alimentar a los niños, ¿por qué no se hizo antes?

Pero eso tampoco es importante para el caso de Uruguay. Lo más importante es que se afirme con tanta impunidad que esto hace que la transmisión del fútbol sea gratis. ¿De dónde saca el estado el dinero para comprar los derechos? ¡De los impuestos! ¡De los bolsillos de la gente! ¿eso es gratis? Es más, comparando las cifras, a los argentinos les sale mucho más caro que sea el estado el que compre los derechos, a que sea la empresa privada anterior (600 millones de dólares frente a 250 millones). Y hay un agravante, que ahora la gente que no le interesa el fútbol y no lo vé, también tendrá que pagar por su transmisión. Al menos antes sólo pagaban los interesados.

¿Eso es lo que se quiere para Uruguay?

Wednesday, August 12, 2009

El estado viola los derechos del consumidor

Desde que se instituyó el nuevo sistema de salud, como ya sabemos, los usuarios del sistema mutualista no tienen libertad de cambiar de mutualista. Ahora se han implementado algunas excepciones, si el consumidor... puede demostrar que no está conforme con la mutualista de la cual es socio. ¡¡Qué libres que somos ahora!! Dependemos de las decisiones de burócratas para ver si tenemos permitido decidir con quién atendernos. No podemos utilizar nuestros criterios de calidad de atención, sino que tenemos que pedirle permiso a los burócratas y someternos a su opinión.

Es curioso cómo un gobierno que se llena la boca con sus trasnochados discursos intentando convencernos (y lamentablemente, muchos son convencidos) de que nos vienen a proteger del abuso del mercado y las empresas, en cambio defiende los lamentables, atrasados y costosos servicios monopolizados por el estado, y no nos permite elegir libremente a quien confiar nuestra salud, limitando así la libre competencia y colocándonos bajo la amenaza de abusos, precisamente en los servicios que ellos mismos conservan en su lista de los más esenciales [1].

Por supuesto, esto no significa que el modelo anterior fuera bueno, ya que también contaba con la fuerte planificación del estado. Pero en lugar de permitirle mejoras, al contrario, este gobierno le ha impuesto reformas aún peores y ha intervenido aún más en la libertad de los usuarios.

Ya anteriormente publiqué un análisis comparativo de los sistemas de salud, en cuanto a performance y costos, a lo largo del mundo.

Para finalizar, un video que si bien tiene ya bastante tiempo circulando en la red, nunca está de más mostrarlo donde sea, para que nadie se olvide de la libertad, en un mundo en que las personas tienen la costumbre de elegir perderla democráticamente (y con eso arrastrarnos también a los que la defendemos).



«Has oído decir que ésta es una época de crisis moral. Tú mismo lo has dicho, con temor, y a la vez con la esperanza de que esas palabras no tuvieran un significado real. Te has quejado de que los pecados del hombre están destruyendo al mundo y has llegado a maldecir a la naturaleza humana por negarse a practicar las virtudes que le exigías. Como para tí la virtud consiste en el sacrificio, has exigido más sacrificios ante cada sucesivo desastre. En el nombre de la vuelta a la moralidad, has sacrificado todo aquello que creías era la causa de tus sufrimientos. Has sacrificado a la justicia por la misericordia. Has sacrificado a la independencia por la unidad. Has sacrificado a la razón por la fé. Has sacrificado a la riqueza por la necesidad. Has sacrificado a la autoestima por la negación de tí mismo. Has sacrificado a la felicidad por el deber.

Has sacrificado todo lo que considerabas malo y obtenido todo lo que considerabas bueno. ¿Por qué entonces, retrocedes horrorizado al ver el mundo que te rodea? Ese mundo no es el producto de tus pecados, sino el producto y la imagen de tus virtudes. Es tu ideal moral hecho realidad en su absoluta y total perfección. Has luchado por él, lo has soñado, lo has deseado, y yo... yo soy quien te ha concedido ese deseo.»

(pasaje del discurso de John Galt)

Notas
[1] Los monopolios públicos y las regulaciones en el sector energético: un mal endémico de las sociedades de hoy.