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Friday, March 28, 2008

El caso contra el capitalismo. I. El egoismo.

En esta serie de ensayos voy a demostrar las contradicciones lógicas y praxeológicas inherentes a toda crítica al capitalismo. De esta manera, también al mismo tiempo demostraré que toda economía alternativa al capitalismo contiene algún grado de contradicción. Algunas son tan absurdas que resultan imposibles. Otras, son lo suficientemente absurdas como para que no sean sustentables en el tiempo. Otras, simplemente mantienen un discurso lógicamente absurdo, y en la práctica sólo funcionan porque el nivel de socialismo aplicado es lo suficientemente pequeño como para que el basamento capitalista pueda sostenerlo. (*)

La idea esta vez, a diferencia de artículos anteriores, es presentar el caso exponiendo un aspecto por vez, y desde las ideas más simples a las más complejas. De esta manera, cada exposición es más concreta y acotada, y por lo tanto, más fácil de comprender y de discutir.

(*) Aquí, por supuesto, implícitamente estoy diciendo que todo lo que se opone al capitalismo, es de alguna forma socialismo. Pero como muchos socialistas odian que se los encasille como tales, por el momento no voy a insistir en esta idea. A medida que progrese en la serie, se hará evidente que toda crítica al capitalismo se sustenta en algún principio moral o teórico socialista. Pues las únicas alternativas lógicamente concebibles son el capitalismo puro, el socialismo puro, y toda la serie de híbridos intermedios. Pero esto lo dejaré para después.

El caso contra el capitalismo. I. El egoismo.

Uno de los principales ataques al capitalismo, de forma explícita o implícita, consiste en la acusación de que se sustenta en una moral egoista e individualista. Estos ataques, se fundamentan, por supuesto, en la idea de que la economía tiene que ser solidaria, en dar al otro sin exigir nada a cambio, y todas esas ideas que tienen más de románticas que de prácticas, y que se parecen más a un mundo fantástico que a la realidad, presente o posible.

Veamos. Imaginemos entonces que por alguna extraña razón se ha formado una comunidad fundamentada en estos principios solidarios. ¿Qué pasa si uno decide vivir de los regalos que los otros tan noble y desinteresadamente le dan? Es decir, si todos trabajan para darle al otro, entonces yo, más inteligente, podría aprovechar la situación, no trabajar, y vivir de lo que producen los demás.

Si consideramos real semejante situación, tenemos que admitir que esto encaja perfectamente dentro de sus prescripciones morales. Es un sistema hecho a la medida de los egoistas: el egoista va a vivir del solidario. Y el solidario va a seguir manteniendo al egoista, porque el solidario no pide nada a cambio. Su fin es ser solidario.

Pero el solidario no es tan tonto, dirán algunos. ¿Por qué el solidario va a seguir produciendo para el egoista? Al egoista se lo va a separar de la comunidad. Ups! pero entonces... es falso que dicha comunidad se sustente en la solidaridad y en dar a otro sin esperar nada a cambio. Pues del otro se espera que haga exactamente lo mismo. En otras palabras, en realidad es una comunidad sustentada en el intercambio: yo te doy si vos me dás. Es una contradicción lógica decir que "yo te doy sin exigir nada a cambio, si vos me das sin exigir nada a cambio". Salta a la vista.

¿Qué pasó? Pues que el sistema solidario al final no es tal. También se rige por el principio del egoismo, pues este está implícito en el principio de reciprocidad sobre la que se construye toda sociedad.

De esta manera, hemos alcanzado dos alternativas: una presenta una contradicción lógica, otra es una contradicción praxeológica.

El sistema realmente solidario, es una contradicción praxeológica, es decir, es contraria a la forma en que los seres humanos actúan. Nadie en su sano juicio, ni siquiera el más comunista de todos, puede decir que el egoista va a ser mantenido voluntariamente por los demás, sin que éstos reciban nada a cambio por parte del primero. Es decir, al final de cuentas, todos son egoistas. Porque todos exigen algo a cambio.

Por lo tanto, en la realidad sólo es posible un sistema fundamentado en el egoismo. Y como tal, cualquier sistema o comunidad real cuyos integrantes argumenten que es solidario, no hace más que intentar imponer una ilusión ideológico-discursiva lógicamente absurda. Y cualquier propuesta económica que prescriba la solidaridad como principio moral rector, es un imposible fáctico.

Ciertamente que podríamos considerar casos en los que ciertas relaciones no se sustentan en el egoismo. Al menos no en la clase de egoismo del que hablamos, porque estrictamente hablando sí son relaciones egoistas (el caso de los niños mantenidos por los padres, por ejemplo). Pero aún bajo un concepto más laxo de egoismo, para considerar como no egoista esta clase de relaciones, no se puede extrapolar a las relaciones sociales de las que hablamos. Porque un padre admite mantener a sus niños. Y siente placer al hacerlo. Pero no podemos esperar la misma clase de comportamiento y placer para cualquier persona. El egoismo siempre va a dominar en cualquier otro caso: el que siendo capaz de trabajar, no lo hace, no es aceptado en la comunidad. Porque no da nada a cambio de lo que recibe.

Sólo un sistema económico fundamentado en el egoismo es posible en la realidad. Por lo tanto, cualquier argumento en contra del capitalismo que se sostenga en el problema del egoismo, no tiene validez alguna. Y cualquiera que se imagine un sistema solidario, no hace más que imaginarse mundos absurdos.

Wednesday, March 19, 2008

Austrian Diary (2008-VII)

De regreso a la actividad bloguera. Hay muchas novedades.

Jueves 27. Impuestos Inconstitucionales.

Finalmente, comienzan a conocerse los fallos de la corte acerca de las acciones de inconstitucionalidad del impuesto a la renta sobre las pasividades. Si señores, los jueces han juzgado: son inconstitucionales. Esto plantea un interesante antecedente.

Pistola en la cabeza.

«En el discurso más esperado desde que asumió como jefa del Estado, Cristina Kirchner ratificó las retenciones al campo anunciadas por el Gobierno hace quince días.

Tras más de cuarenta minutos de una enfática oratoria en Parque Norte, Cristina ratificó la posición oficial y señaló que "no negociará con una pistola en la cabeza". "Levanten el paro para dialogar", fue su frase más contundente.»

Fuente: La nación.

Mire usted, así que no es el estado, quien tiene la pistola y apunta a la cabeza de los productores para no permitirles pasar su producción al extranjero, sino los productores sobre el gobierno, que simplemente hacen huelga.

Yo que pensé que el estado es el monopolio de la fuerza y que dispone del ejército y la policía para imponer el parecer de los políticos de turno...

Mar 19. Ataque contra los impuestos.

Como ya los uruguayos sabemos, desde hace un tiempo se acumulan las acciones legales contra la aplicación del nuevo impuesto a la renta. El frente de ataque por el momento es la aplicación del impuesto a las jubilaciones, ya que se considera que las jubilaciones no son rentas, sino prestaciones provenienes del ahorro de toda una vida, y por lo tanto la aplicación de un impuesto a la renta es inconstitucional. Independientemente de qué son las jubilaciones en realidad, es algo bueno que se sumen acciones legales contra los impuestos.

Contrariamente a lo que afirma el gobierno, la reforma impositiva que incluyó el impuesto a la renta y una reducción de 4 puntos de los impuestos al consumo, sí implicó un aumento neto de los impuestos que pagamos, impuestos que ya estaban hinchados por los incrementos impositivos de los anteriores gobiernos.

El estado creció con este gobierno. Los gastos aumentaron. Las transferencias a las ineficientes y monopólicas empresas públicas aumentaron. Los sueldos al 90% (*) de inútiles empleados públicos aumentaron. La cantidad de empleados públicos aumentó. Y este gobierno necesita financiar semejante ineficiencia robando recursos al sector privado. A los que trabajamos.

Me pregunto hasta qué punto los impuestos no son inconstitucionales en sí mismos, y si podrían darse acciones adicionales contra varios impuestos en general. Al fin y al cabo, el impuesto es una acción expropiatoria del estado que viola la propiedad privada.

Es curioso también que estas acciones no se hayan dado contra gobiernos anteriores. Es posible que hayan intereses políticos detrás, lo cual no me molesta. Lo importante es que se actúe contra el gobierno desde la legalidad liberal que aún subsiste. Es posible también que se haya gestado cierta maduración de la ciudadanía en este tema. Ojalá que al menos en parte sea eso. Porque la sociedad uruguaya siempre hizo honor a la mentalidad latinoamericana caudillista que siempre permitió y sigue permitiendo que sus gobiernos hagan lo que quieran, violen leyes, y si no que las modifiquen a su antojo, dependiendo del color.

No estaría nada mal que estas acciones se continuaran durante este período de gobierno en relación a otros impuestos, y también contra los futuros gobiernos de derecha.

(*) Soy bueno y considero que al menos un 10% de los empleados públicos sirve para algo.