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Sunday, December 13, 2009

A la Uruguaya

Tenía intenciones de escribir en algún momento algo más detallado sobre el modelo de Nueva Zelanda y las supuestas intenciones del nuevo gobierno de aplicar una versión criolla en nuestro país, para complementar mi artículo anterior. Pero para qué esforzarse en hacerlo si alguien ya lo hizo y lo hizo bien. A continuación copio un artículo publicado por diego, del blog amigo Liberen a Willy.

Agrego un detalle muy importante: que Nueva Zelanda hereda de Gran Bretaña el sistema jurídico anglosajón, tal vez la mayor expresión institucional del ideario liberal en el mundo actual, y actualmente ocupa los primeros puestos en los rankings internacionales de independencia judicial e imparcialidad de las cortes (voy a escribir sobre esto más adelante). Y este factor no es menor en el éxito de este país.

Si alguien quiere profundizar sobre el proceso de reformas en Nueva Zelanda, le recomiendo la lectura Las Reformas del Estado en Nueva Zelanda, de Harald Beyer (enlace cortesía del mismo blogger).

En cuanto a Uruguay, bueno, es claro que Nueva Zelanda es demasiado radical para el pensamiento ultraconservador del uruguayo medio. Y aunque lo que voy a decir va en contra de lo asumido por el sentido común político uruguayo, que asocia a la izquierda al cambio y a la derecha al conservadurismo, ese pensamiento ultraconservador se refleja en la actualidad mucho más en la izquierda que en la derecha. Una izquierda que ha cambiado bastante en sus primeros cinco años de gobierno, y que condiciona el futuro de Uruguay a que siga cambiando aún más, ya que durante los años que han sido oposición fueron el principal obstáculo al desarrollo del país, y aún lo sigue siendo.

Convengamos que, de todas maneras, tampoco es que si hubiera ganado la derecha, se hubiera impulsado una transformación de tal magnitud. Por un lado la propia izquierda, que maneja a la mitad del país, hubiera sido la principal oposición a cualquier cambio mínimo en ese sentido. Por el otro, tampoco le veo a la derecha uruguaya un grado de liberalismo tal (salvo algunas personalidades muy puntuales), En cualquiera de los dos casos nos hubiéramos tenido que conformar con algunos cambios "a la uruguaya". Hace falta un gran cambio de cabeza en los uruguayos, o una gran crisis (como sucedió en Nueva Zelanda en los 80), para que algo así suceda.





Si hay algo que justifica todo tipo de barbarie intelectual, es cuando se desarrollan procesos adaptados a las “particularidades” de cada país, pero tan adaptados, que dejan de parecerse a los “procesos exitosos” que los inspiran, y comienzan a parecerse a las “particularidades” del lugar. Es así que el futuro presidente José Mujica, se inspira fuertemente en el proceso que llevo adelante Nueva Zelanda, pero quiere “adaptarlo” a la forma “uruguaya” de hacer las cosas, y obviamente, limar las ideas “políticamente incorrectas” del proceso, que rechinan ideológicamente.

Es así que la izquierda uruguaya no es ciega como para no ver las ventajas de un proceso liberalizador, como el que llevo adelante Nueva Zelanda durante la década de los 80, pero es lo suficientemente miope moral e intelectualmente (por no decir lo suficientemente estúpida), como para no admitir que todas las reformas que llevo adelante este país, son las que se opusieron hasta el día antes de la elección, y obviamente, son todas esas ideas que año tras año han bastardeado y enterrado bajo las peores calificaciones.

De esa forma según Mujica, “no se va a tocar la inamovilidad de los funcionarios públicos y no se va a privatizar”, bien, aquí surge la primera diferencia atroz, tan atroz, que parece que estuviéramos hablando de cosas distintas. En nueva Zelanda no solo se realizó una fuerte privatización de servicios estatales, sino que se logró la reducción de las jornadas laborales en la función pública de 88.000 a 35.000, lo cual significa que se redujo más de la mitad el número de funcionarios públicos.

Así que, la reforma “liberal” Neozelandesa, pasa a ser, “a la uruguaya”, una especie de reforma “espiritual”, donde el milagro progresista va a actuar de tal forma, que el estado va a ser más eficiente por obra y gracia del “espíritu santo”, con el cual ya nos adelanto Mujica, se va a reunir.

Mientras esperamos que se de el milagro progresista, acá va una lista de las reformas llevadas adelante por Nueva Zelanda, que inspiran a nuestro futuro presidente, pero no lo suficiente. Y de paso, como a los niños, a Mujica hay que recordarle que para crecer, como otros han crecido, se debe comer “todo” lo que hay en el plato, y no solamente lo que te gusta.

• Abolición de controles sobre las tasas de interés.

• Término de incentivos a los exportadores.

• Eliminación de los subsidios a la industria.

• Abolición de alrededor de 500 regulaciones consideradas innecesarias y restrictivas de la competencia. Por ejemplo: liberalización del transporte de carga, término de monopolios en la industria del turismo, abolición de regulaciones de calidad.

• Liberalización de los precios y los salarios.

• Eliminación de los controles de cambio.

• Término de controles sobre la banca.

• Remoción de todos los límites impuestos a la propiedad de extranjeros en la economía, con la excepción de los terrenos costeros. Término de las licencias de importación y reducción de las tarifas.

• Corporativización y posterior privatización de un gran número de empresas públicas.

• Liberalización de los mercados laborales en 1987 y 1991 con el objetivo de reducir el poder de los sindicatos.

• Introducción del IVA y reducción de los impuestos a las personas. Simplificación del sistema tributario y creación del impuesto negativo.

• Traspaso de los colegios a consejos administrados por los profesores.

• Cuasi-corporativización de las universidades y término de la gratuidad.

• Creación de un Banco Central independiente

Friday, December 11, 2009

El enigma Mujica y las perspectivas del nuevo gobierno

Lo más curioso de José Mujica es su capacidad de atraer seguidores de todo el espectro ideológico y aún así convencer a cada uno de ellos que sus ideas serán las representadas en su gobierno. Conozco mucha gente que votó a Mujica creyendo en que nos dirige a Venezuela (entre ellos, mis familiares más cercanos, yo soy la oveja negra, o el lobo negro mejor dicho, y con orgullo). Conozco gente que lo votó creyendo que su dirección va a ser una modernización modesta del estado, y en general, más de lo mismo de este gobierno, que le resultó aceptable. Conozco gente que no sabe bien por qué lo votó. Hay gente que lo votó porque lo consideró la alternativa menos peor. No conozco a nadie que lo haya votado pensando en Nueva Zelanda, supongo que en parte porque para los que conocemos el modelo neozelandés, es la alternativa menos creíble aunque se haya manejado también esa idea en la campaña, y en parte porque para los que no lo conocen, justamente por eso, porque no lo conocen.

Lo cierto es que alguien está siendo engañado. Personalmente creo que los más engañados son los que creen que un gobierno de Mujica va a radicalizar el gobierno y digirlo progresivamente hacia la farsa del socialismo del siglo XXI. No estoy seguro siquiera haber oído en ninguno de sus discursos que el socialismo es su idea, aunque buena parte de sus votantes, que ven en su candidato lo que quieren ver, así lo crean. Pienso en cambio, junto con el autor de este post, que una mejor aproximación al pensamiento de Mujica es, si bien con ideas muy desordenadas, el que se expresa en Pepe Coloquios, más el que se está mostrando en las dos semanas que van desde las elecciones. Mujica parece mirar más hacia el capitalismo y hacia la reforma del estado que hacia el socialismo. Las referencias a Nueva Zelanda se repiten. También se repiten curiosas expresiones, que aplaudimos pero que no son las que se esperaban de él precisamente. Que se termina la cultura del reclamo, que lo que los ciudadanos pagan al estado se vea reflejado en la calidad de sus servicios, que en su gobierno no va a haber "cebo", y algunas cosas más.

De todas formas creo que lo de Nueva Zelanda es demasiado radical para que sea posible, y no estoy seguro de que el propio Mujica esté consciente del alcance de la "revolución" neozelandesa, uno de los capitalismos más genuinos del planeta y una de las repúblicas mejor logradas (en honor a la verdad, es una monarquía parlamentaria, la jefatura del estado corresponde a la corona británica, pero representa los valores republicanos liberales mucho mejor que sociedades como la nuestra).

Fuera de eso veo algunos problemas. Más allá de las intenciones de Mujica, hay mucha gente en el frente amplio que debería estar en Asamblea Popular, y muchos de la "barra del pepe" y los que se aliaron con él en la campaña están entre ellos. Ellos van a seguir reclamando socialismo y, junto con los sindicatos públicos van a ser un fuerte obstáculo a toda reforma.

Por supuesto, se cuenta con la ventaja de que en boca del pepe, y a oidos de la mayor parte de sus seguidores, todo lo que dice el pepe es hacer izquierda. Si lo mismo hubiera dicho o intentado hacer la oposición de haber ganado, las acusaciones de neoliberalismo se hubieran disparado a discreción y en masa desde el propio frente amplio, desde sus seguidores y desde los sindicatos.

Por el momento mantengo un optimismo reservado, tal vez más producto de mis deseos. Sinceramente me cuesta creer que el frente amplio sea capaz de llevar adelante esa clase de transformaciones, más teniendo en cuenta la lamentable experiencia de la intendencia de montevideo durante 20 años. Pero tal vez la fé ciega de los frentistas en que todo lo que hace el frente amplio está bien, aunque haga desastres, y que todo lo que está bien es gracias al frente amplio, aunque en realidad haya cosechado la siembra de los gobiernos anteriores, y éste en gran medida haya hecho lo mismo que venían haciendo los otros, esta vez de la mano de Mujica pueda conducirse hacia una necesaria transformación. Y si no, al menos la cabeza de la gente de izquierda va a seguir cambiando.

Eso no significa que me sienta cómodo con esta forma de hacer política, y que ésta no pueda ser en el futuro la puerta hacia una involución. No me gusta nada que gobierne la fé, el irracionalismo. Así como a veces las masas son conducidas por medio de la fé hacia una mejora, la misma arma puede utilizarse para cometer los peores desastres sin que aquellas se den por enteradas, aunque la destrucción ocurra frente a sus narices. Hoy tal vez tuvimos la relativa suerte que quien resultó electo fue José Mujica. Pero perfectamente pudo haber sido un Chávez. Y es por eso que aunque las transformaciones en la gestión del estado vayan por buen camino (y eso aún está por verse), hay cosas que van mucho más allá. Y si bien mi ideología me hace ver mucho más lejos, es necesario por lo menos alcanzar el estatus de república, de la cual sólo tenemos el nombre.

El nuevo gobierno se va a enfrentar a problemas económicos importantes. Estamos 40% más endeudados que hace cinco años (ver mi artículo sobre el tema) y no se puede seguir sosteniendo el mismo ritmo de endeudamiento. Los gastos del estado se han más que duplicado (con doble recaudación estamos más endeudados). No se esperan los niveles de crecimiento que hemos tenido en estos cinco años, y va a haber que apretar el cinturón en el estado aunque se haya hecho campaña contra la motosierra.

En cuanto a factores externos, la explosión de liquidez global va a tener su fin en poco tiempo, a medida que avance la inflación global y los bancos centrales empiecen a subir sus tasas de interés. Esto va a tener un impacto directo en el crecimiento, pero que también nos va a afectar de forma indirecta a través principalmente de Argentina, que va a entrar en una severa crisis, y que por experiencia sabemos cuánto nos afecta a nosotros. Si bien nuestras políticas monetarias fueron relativamente buenas, la política fiscal fue mala. Y en Argentina, ambas políticas fueron pésimas. Aunque con Brasil, que ha hecho los deberes mejor que nosotros, se podría compensar.

Se ha hablado en estos últimos días de la posibilidad de hacer uso de las reservas del Banco Central para comprar bonos del estado y financiar proyectos, lo cual debe evitarse absolutamente. Abriría las puertas hacia más gastos indiscriminados del estado, y pondría en riesgo el sistema financiero uruguayo. Ya se han oído voces en contra de esto desde el propio ministerio de economía y desde las autoridades del banco central, recomendando recurrir, en cambio, a la inversión privada, lo cual es tranquilizante, Pero además, estas mismas voces terminaron demostrando lo que mencioné en el post sobre la deuda uruguaya, en referencia al problema de la deuda neta: que las reservas del banco central no pueden contarse como activos en el cálculo de dicha deuda, y que por eso Astori cometió un enorme error --de mala fé pues dudo que sea por ignorancia-- al declarar que la deuda neta global --que no había crecido-- era la que importaba y no la deuda bruta. Expliqué en el mencionado artículo que la deuda neta global --que incluye los activos y pasivos del BCU-- es la que menos relevancia tiene. La deuda neta que más importa es la del sector público no financiero, y esta creció en un 40%. Más aún que la propia deuda bruta, que equivocadamente subestiman en importancia (ya que, por otro lado, como un lector me lo hizo notar en un comentario, cuando pagamos intereses lo hacemos por el total de la deuda bruta, y mucho mayores que los intereses que recibimos por los activos, que son muy pequeños o incluso nulos)

El panorama pues, no es muy claro aún.

Tuesday, December 01, 2009

Honduras: una piedra en el zapato de la izquierda

El caso de Honduras es una enorme piedra en el zapato de la izquierda latinoamericana. Y es un fenómeno que dejó traslucir sus abiertas contradicciones y las enormes diferencias en sus juicios sobre la democracia dependiendo del color ideológico del asunto.

Es una izquierda que literalmente, no sabe cómo definir a la democracia, debido a la escasa cultura republicana de sus representantes y su afinidad por el caudillismo, autoritario, populista y sin contrapesos, y a la propia tensión interna constante a la que son sometidos al tener que contrastar sus discursos con la realidad.

Todos los gobernantes de izquierda que llegaron al poder y ahora son relativamente exitosos, lo hicieron con discursos contra el mercado, contra la globalización, contra el capitalismo, pero terminaron aplicando políticas que le abrieron los brazos. Todos aquellos que llegaron al poder y ahora tienen muchos problemas económicos --escasez, desempleo, pobreza-- e institucionales ---fuertes conflictos y división de la sociedad, corrupción, poder concentrado, ausencia de independencia judicial, falta de garantías jurídicas-- son los que en buena medida aplicaron las políticas que prometieron.

Es entonces entendible que, frente a esa ezquizofrenia interna también la tengan cuando juzgan los distintos procesos políticos en latinoamérica. Supieron siempre criticar a EEUU por su intromisión en otros países. Pero luego del proceso que terminó con la destitución de Zelaya, y de las declaraciones oficiales de Hillary Clinton no reconociendo el nuevo gobierno, clamaban para que intervinieran en Honduras. En Cuba no hay elecciones desde hace 50 años, y nadie abre la boca. Pero cuando buscan demostrar que Venezuela no es una dictadura, nos dicen que fue un gobierno elegido por la mayoría del pueblo. Y cuando buscan demostrar que Zelaya actuó en ley, dicen lo mismo. Y cuando buscan demostrar que el gobierno de Micheletti es una dictadura y la destitución de Zelaya un golpe de estado, aducen que no fue un gobierno elegido por la mayoría.

Poco importa que Zelaya llegó al gobierno con un programa y dio un giro de 180 grados. Poco importa que haya recibido generosas donaciones del gobierno de Chávez, capaces hasta de convertir a un miembro de la oligarquía estanciera hondureña en socialista (no dudemos que Zelaya se hubiera dejado hacer muchas cosas si Chavez se lo hubiera propuesto a cambio de las donaciones). Cuando el intervencionismo en los asuntos ajenos proviene de la izquierda o es a su favor, es bueno. Si el intervencionismo va en sentido contrario, es malo. Cuando conviene, la legitimidad de un gobierno proviene exclusivamente de que el ejecutivo haya sido elegido por la mayoría. Cuando conviene, se llaman a silencio para no hablar de que en una isla las elecciones son algo desconocido. Es amigo, por lo tanto, está bien. Ese es el concepto de justicia y legitimidad que tienen.

Y así tampoco nadie dice nada cuando en Venezuela Chávez destituyó a los gobernadores opositores que ganaron en las elecciones de sus estados respectivos. Chavez ahora decide personalmente quién gobierna en cada estado. Es más, decide todo. Todo lo que sucede pasa por Chávez y sus caprichos. ¿Y eso no es una dictadura? Y a pesar de todo esto se creen con la autoridad moral de juzgar si en Honduras hay o no democracia.

Poco importa que la destitución de Zelaya haya sido iniciada por la Suprema Corte, otro poder del estado, que está ahí para ofrecer un contrapeso y no existan gobernantes que abusen del poder. Poco importa que Michelleti fue denominado por un parlamento elegido en las mismas elecciones que pusieron a Zelaya al frente del ejecutivo. Para la izquierda, afín al caudillismo, la única institución democrática es el presidente.

Ahora hubieron elecciones, pero tampoco les sirve. Ante la proximidad de las elecciones el argumento fue que no hay garantías porque hay un gobierno de facto. Entonces, ¿ningún gobierno elegido por el cuerpo electoral es legítimo si se está saliendo de una dictadura? ¿Cómo se hace entonces para salir de una dictadura? Explíquenme.

Y ahora el argumento es el alto nivel de abstención. La participación fue de 61.3%. Curioso, porque la participación en las elecciones que en el 2005 condujeron a Zelaya al gobierno fue de 56%. Para mencionar todas las voces, Rebelion.org se hace eco de las cifras que da el frente nacional de resistencia: un 70% de abstención, aunque habrá que preguntarles cómo obtuvieron las cifras, si quienes contaron los votos dieron otra totalmente diferente.

Y sí, Rebelion.org, que coloca en su página principal una caricatura de Hitler declarando que reconoce las elecciones de Honduras. Rebelion.org, que escribe contra el fenómeno Yoani Sánchez --es muy malo reclamar libertad si es contra el régimen de los Castro--, que no se hace eco de la situación de ausencia de libertades en Cuba, ni del poder absoluto de Chávez en Venezuela. Todo lo que ocurre que no condice con las opiniones vertidas en este aparato de la propaganda de izquierda latinoamericana, es invento de los medios, es pergeniado y financiado por el imperio, etc. Así filtran todo hecho que va en contra de su ideología. Nada de eso existe. Es show, es circo. Y esa no es sólo la reacción de quienes escriben en Rebelion.org. Es una constante en todos los socialistas (que afortunadamente, no son todos los de izquierda)

Pero hay cosas que no se pueden tapar. Y menos en este mundo globalizado e hiper informatizado donde los datos están al alcance de todos, donde cualquiera puede reunir datos e investigar, hacerse de bibliografía, estudiar, y usar la cabeza. Donde se pueden escuchar todas las voces. Y en muchas de ellas la esquizofrenia y las contradicciones saltan a la vista.

La realidad puede interpretarse de muchas maneras. Puede torcerse en favor de unos u otros. Pero ninguna mente humana es capaz de construir una interpretación que presente una coherencia perfecta consigo misma si dicha interpretación no se ajusta a la realidad. Por algún lado hay una fuga. Sólo que a veces requiere un buen esfuerzo mental el exponerlas y hacerlas evidentes.