Saturday, July 30, 2011

¿Y qué si EEUU se declara en default?


Hace un año [ver La gigantesca burbuja de la deuda soberana], en base a los sucesos en España y Grecia, el constante crecimiento de la deuda norteamericana y algunas voces que ya comenzaban a cuestionarse la capacidad de pago de la mayor economía del mundo, escribí sobre mis sospechas de que los bonos soberanos están sobrevaluados y estemos ante una enorme burbuja financiera.

Debo precisar lo que expliqué en aquella ocasión. No tiene mucho sentido decir sin más que cuando los inversores, escapando de la burbuja en colapso, se refugian en otro modelo de activos, generan una burbuja en ese otro lado. No tiene que ser necesariamente así, excepto si ese otro modelo está subsidiado por el estado, es decir, no opera dentro de un marco de libre competencia, sino de proteccionismo estatal.

De hecho la crisis de Estados Unidos estalló en el sistema hipotecario, protegido y regulado por el estado. Las regulaciones impuestas, como la obligación de prestar sin importar la solvencia del cliente, no permiten que el sistema genere ganancias, sino que, al contrario, genera grandes pérdidas. Y por tanto, el sistema no se sostiene a sí mismo. Con una gran cantidad de activos hipotecarios basura en circulación, era cuestión de tiempo para que el modelo colapsara. Más sabiendo que el sistema hipotecario está protegido por el estado. Es decir, ante el colapso, el estado iría en su rescate, como efectivamente sucedió. No sólo eso, sino que los principales bancos de inversión también fueron rescatados de sus pérdidas provocadas por esa gran cantidad de activos tóxicos en su poder.

Pero los procesos de salvataje no sólo subsidian modelos equivocados que en algún momento colapsan debido a las pérdidas acumuladas. También hinchan el gasto del estado y su deuda. Y como la deuda soberana está muy sobrevalorada debido a la capacidad de pago que en general tienen los estados, dado que se sostienen no por voluntad de los contribuyentes sino mediante impuestos forzados, resulta que los inversores que escapan de los activos tóxicos se refugian en activos también tóxicos, generando una nueva burbuja. Y en este caso, en la deuda soberana, que ya venía inflándose por sí sola desde hace mucho tiempo.

Y esto realimenta el problema. Al ser la deuda soberana sobrevaluada, los estados logran endeudarse más de lo que deberían. Y al poder endeudarse más de lo que deberían, gastan más y sus rescates al sistema financiero son más voluminosos. Pero hay otro problema: que aún cuando no existan suficientes compradores en el mercado, los bancos centrales emiten para comprar deuda de sus propios estados. Es el caso sobre todo de la reserva federal. Esto hace bajar aún más los interes, inflar aún más la deuda, e inflar aún más la burbuja de la deuda soberana.

Pero algo está ocurriendo: EEUU amenaza con declararse en default, y eso no es más que el inicio del colapso de la burbuja soberana. En sí el default ya existe desde hace tiempo: el estado federal emite más y más deuda para pagar los vencimientos de pago (tanto intereses como principal) de deudas anteriores. Y para esto, la reserva federal emite más y más dólares. Y de ahí que el dólar se devalúe constantemente en el mundo. Es más que evidente que esto no puede sostenerse indefinidamente en el tiempo.

Este proceso, de no pararse, no va a tener otro final que una gran crisis económica provocada por la discrepancia entre las bajísimas tasas de interés que genera, y la oferta real de recursos prestables, lo cual promueve el exceso de consumo, la reducción de ahorros, la destrucción de capital, y el direccionamiento erróneo de recursos de producción en emprendimientos, sobre todo de largo plazo, que no van a poder alcanzar su estapa de beneficios. Todo lo cual en el mercado se presenta como escasez de recursos de producción, inflación, y sobreexpectativas de venta que no se cumplen. Cualquier intervencionismo puede alargar, pero no mucho más, dicho colapso.

Por eso lo mejor y más sano que le puede suceder a EEUU es que se sincere y se declare en default, y comience su macha atrás en este proceso. ¿Qué va a pasar entonces si EEUU se declara en default? Pues, tal vez algo de pánico inicial, pero no va a ser ninguna catástrofe, como auguran muchos, y como amenaza sobre todo el gobierno de EEUU, sino al contrario, va a ser el comienzo de la recuperación económica. De paso, para que los inversores se den cuenta que la deuda soberana no es tan sólida como se pinta. Y seguro es necesaria la corrección a la baja de las calificaciones de prácticamente todas las deudas soberanas del mundo, no sólamente la de EEUU. Pues todo esto demuestra que ni la calificación más alta está correctamente asignada. Seguramente caigan muchos otros activos. Pero es que, practicamente todos los activos mundiales están artificialmente hinchados, porque los descomunales rescates de los últimos años luego del colapso del 2008 no permitieron el sano reajuste de precios. Y lo peor que puede suceder frente a esta situación, es que se siga alimentando la burbuja con más y más deuda y más rescates financieros.

Por eso es que observo con gran indignación varios sucesos alrededor de la batalla ideológica que en estos días se estableció en el seno del gobierno de EEUU. Es francamente lamentable que el gobierno de Obama apele al terror de lo que pueda suceder si EEUU se declara en default. Que discurso tras discurso asuste al sistema financiero y a los ciudadanos estadounidenses para que presionen a los parlamentarios republicanos. Es aún más lamentable si consideramos que el gobierno de Obama se ponga en situación de víctima, cuando esto ocurrió en gran parte porque desde que Obama subió al poder saturó su conducción de costosísimos programas y rescates que prácticamente duplicaron la deuda, y en lugar de abandonarlos, quiera extraer aún más dinero de los bolsillos de la gente, y endeudarse aún más, como si la actual deuda ya no hubiera alcanzado un nivel catastrófico.

Es indignante que el gobierno de Obama ni siquiera acepte el plan del sector menos radical del republicanismo, que permite subir el techo de deuda (unas tres veces menor al que pide Obama), a cambio de un recorte similar en los gastos del estado. El gobierno de Obama quiere tener un cheque en blanco durante mucho más tiempo a cambio de nada. Pero en los discursos presenta a los republicanos como antipatriotas.

Es más indignante aún que muchos, incluso dentro del partido republicano, se la carguen contra su sector más radical, más comprometido con los principios fundacionales, el del Tea Party, que no piensa votar en absoluto ninguna clase de aumento del techo de deuda, cuando es esta postura la más sana y sostenible a tomar: lisa y llanamente declarar el default, obligar al gobierno a reducir drásticamente sus gastos, y asincerar todo el sistema financiero estadounidense, y global.

Surge la pregunta: si la deuda soberana ya no es el sólido refugio que se pensaba, entonces, ¿dónde refugiarse? La respuesta es obvia: el oro. Desde mi último reporte financiero, hace apenas mes y medio, el oro ya ha subido de 1530 dólares la onza a un nuevo récord histórico: 1630 dólares. La mayor parte de este movimiento se ha dado en los últimos días, precisamente a raíz del problema de la deuda estadounidense. Desde que empecé mis reportes financieros en el 2007, y más allá de cierta volatilidad a corto plazo, con bajadas y subidas, en cada nuevo reporte el precio del oro, excepto durante el 2008 (período de gran volatilidad), ha sido superior al anterior. Y una implosión de la burbuja soberana, considerada hasta ahora una inversión segura, sólo tiene un destino: el oro. Se debe esperar entonces que éste siga su escalada sin fin.

¿Será el oro una nueva burbuja o es un refugio sólido? Lo analizaremos en un próximo artículo. Adelanto que, al menos para el mediano plazo en adelante, el oro parece ser el activo más seguro que existe, al menos como reserva de valor, es decir, si lo que se busca es ahorrar sin riesgo y no la obtención de grandes ganancias (aunque en estos últimos tiempos sea capaz de proveerlas)

Wednesday, July 13, 2011

Los falsos demócratas


Hay dos formas de ser antidemócrata. Una forma es defendiendo el gobierno limitado, las ideas de la libertad y autonomía del individuo, en contra de la dictadura de las mayorías, y promover las autonomías regionales y hasta el secesionismo, para que las sociedades sean más libres. Otra, defendiendo el gobierno de unos pocos, si bien es un modelo político tan despótico y tiránico como la dictadura de las mayorías.

Reflexionando sobre la victoria de Macri en la provincia de Buenos Aires y los insultos y agravios a quienes lo votaron, por parte de los desilusionados kirchneristas, muchos figuras muy conocidas, hay cosas que no cierran. ¿Dónde les quedó la idea de la infalibilidad del "pueblo" y las mayorías que tanto esgrimen cuando éstas votan lo que les gusta?

No se puede ser demócrata y al mismo tiempo insultar a las mayorías cuando no votan lo que a uno le parece correcto. Creer en la democracia implica tolerar al que piensa diferente. Si tan mal les parece lo que votaron las mayorías, no tienen derecho a quejarse. Es el sistema político que uds. dicen defender a muerte. En caso contrario son hipócritas.

¿Por qué no sugieren garantizar más libertades al individuo, así no está sometido a la dictadura de una mayoría que no les gusta? ¿que no están de acuerdo? entonces bánquensela. No tienen derecho a quejarse.

También tienen la opción de sugerir que las provincias, tan kirchneristas y avanzadas ellas, se secesionen y así se liberen de la carga de buenos aires. ¿Tampoco están de acuerdo? Como dije, bánquensela. Lo que ocurrió es entonces la concreción de sus propias ideas, son sus ideas hechas realidad, no tienen derecho a quejarse.

Si insultan al que piensa diferente, es porque no son demócratas. Pues vivir en democracia implica necesariamente un muy alto grado de tolerancia al que piensa diferente, dado que el sistema democrático fuerza a las minorías a convivir y aceptar sumisamente las ideas impuestas por las mayorías. Y si no son demócratas, pero no están de acuerdo con la libertad individual, la autonomía regional y el secesionismo, entonces defienden la dictadura de unos pocos. Son falsos demócratas. ¿Le parece forzada la deducción? Sólo basta observar la clase de líderes que defienden: déspotas y autoritarios que disponen de la mayor cantidad posible de poder concentrado en sus manos para utilizar en contra de quienes se oponen a sus planes de gobierno. Y buscan poseer aún más.

Se visten de demócratas cuando ganan sus mayorías, sus "pueblos infalibles y sabios". Pero cuando no, dejan en evidencia el grado de desprecio que pueden sentir hacia ellas, mostrando su verdadera esencia.

Y lo peor, acusan al oponente de tener una ideología tacaña y egoísta, cuando prácticamente no existen diferencias ideológicas entre el gobierno nacional y la opción atacada. Las diferencias no son más que de estilo. Y es que la política argentina está fuertemente tribalizada.


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